Símbolos para estos tiempos.

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Lo que hagas podría ser el único sermón que escuche la gente hoy. S.F. de Asís

Leer las tapas de los diarios sobre El Papa Francisco o Jorge Bergoglio me da un poco de vergüenza ajena. Sean las que están a favor o en contra. También los titulares de los canales de noticias o las radios.

De ambos lados se creen que nos toman por estúpidos.

Un compañero de trabajo decía, al ver la foto de Bergoglio con su atuendo papal pagando el hotel, que era para la gilada, un acto solo para la foto. Que podría haber mandado a alguien para hacerlo. Y es verdad que podría haberlo hecho.

Pero lo cierto es que la Iglesia siempre fue, para bien o para mal, un lugar de símbolos y signos. Y Bergoglio, una persona de gran inteligencia, lo sabe perfectamente. Y así ha actuado desde que asumió su función.

Si seguirá así en el futuro, si son sus intenciones reales y, en caso de que lo sean, si podrá vencer a la burocracia y mafias de la curia romana, solo Dios (para quienes crean en él) lo sabe.

Pero los signos que ha dado, no son para ¨la gilada¨, no creo que sean solo para la foto ni tampoco para el pueblo católico común, el pueblo de la calle.

Es, desde mi punto de vista, un gesto para quienes lo elegieron, para los purpurados que desde Roma ven sus primeros pasos como heredero de Pedro, aquellos que volverán a sus tierras y harán efectivo o no un cambio de la Iglesia para su gente.

Algunos de los cuales protegen las aberraciones de la Iglesia actual.

Les dijo que debían ser irreprochables, que quería una Iglesia pobre y que no era el Papa lo importante sino Cristo. Algo como decirles que no importan los hombres, sino las ideas que representan.

No es un cura del tercer mundo, ni tampoco un representante de la derecha católica, como nos quieren hacer ver desde la pulseada mediática.

No esperemos que se acepte el aborto, la homosexualidad, o el final del celibato para los sacerdotes.

Pero Latinoamérica y Argentina sin duda, están ante un momento histórico y único.

Si esto se lo sumamos a Gobiernos Latinoamericanos que, con luces y sombras, han cambiado el paradigma en la forma de gobernar podemos esperanzarnos con otra mirada del mundo sobre nosotros, otra forma de vernos y quien sabe, de actuar sobre este continente.

Aunque no cambie la vida de la humanidad ni mucho menos, puede ser un insignificante primer paso.

El silencio de los pusilánimes.

Lo conozco a Paolo hace 18 años. Y no pude evitar derramar una lágrima mientras lo escuchaba leer un discurso impecable el viernes en la Plaza de Mayo.

Desde el costado del escenario giré mi cabeza para ver a gran parte del arco politico que estaba presente junto a personalidades de la cultura, el periodismo, el arte y la política. Y al verlos sentía aún más dolor.

¿Donde estaban todos aquellos que, junto a este Gobierno se jactan de defender a los que menos tienen, a los más indefensos?

Lucas tenía 20 años, yo lo conozco a Paolo hace 18 y este Gobierno está hace 10 en el poder. ¿A quienes debemos responzabilizar de lo sucedido?

Diez años en el poder!!! Los trenes son los mismos, aún cuando se ¨invirtieron¨ 37000 millones de pesos en esos diez años. Haganse cargo.

No soy un necio, este Gobierno ha hecho mucho para que Argentina siga avanzando, yo mismo presento en el noticiero de Canal 7 una columna sobre las investigaciones científicas que se llevan adelante en nuestro país y la gran mayoría de los científicos no dejan de agradecer la inversión y el apoyo que este gobierno les da. Y como lo hace en esa rama, lo hace en tantas otras.

Pero nadie de este Gobierno estaba el viernes junto a los familiares de las víctimas de Once. Que la Presidenta no haya tenido durante todo un año gestos de apoyo a los familiares, que los haya recibido a cuentagotas con actitudes de soberbia y desprecio y que un año después de la tragedia se dirija a ellos casi tratándolos de exagerados y dejando entrever que un año no es nada para reclamar justicia, no me sorprende.

Tampoco me sorprenden todos sus acólitos, que llevados por un fanatismo irrazonable o por el miedo a disentir con su lider, se acoplaron a este silencio vergonzoso a favor de la corrupción y las mafias que rodean el sistema de transporte argentino.

No estaban junto a los familiares Rossi, Pichetto, Kunkel, no estaba el ministro Sileoni que se negó avergonzado a sacarse una foto para la campaña 500000 fotos por justicia ni ningún otro ministro, o el Secretario de Derechos Humanos de la Nación. No hubo adhesiones o alguna carta solidarizándose de ninguna agrupación kirchnerista, todas esas que defienden a capa y espada a los más humildes y necesitados.
Es lógico, todos verían peligrar sus trabajos.

Tampoco estaban los periodistas que levantan las banderas de la justicia social, del progresismo y los Derechos Humanos desde tantos medios afines al oficialismo.

Dieron su apoyo incondicional gente como: Juan José Campanella, Leonor Manso, Ingrid Pellicori, Eleonora Wexler, Emanuel Horvilleur, Air Bag, Kevin Johansen, Leo Garcia, Ruben Stella, Manuel Callau, Mirta Busnelli, y podría seguir con tantos otros.

Ellos no giran constantemente por programas de televisión y radio afines o no al Gobierno hablando de derechos humanos, justicia social, y luchando desde los medios por el pueblo contra Gobiernos autoritarios como el de Mauricio Macri.

Pero aquellos que desde las tribunas de los medios oficialistas se llenan sus bocas de virtudes no se dejaron ver ni una vez en alguno de los cientos de actos que los familiares hicieron desde el día de la tragedia. Y dudo que algún familiar haya recibido un llamado de solidaridad de alguna de estas personalidades. Y si alguno lo recibió, no me extrañaría que les hayan pedido que no lo hicieran público.

Estoy de acuerdo con Alfredo Leuco, uno de los periodistas destituyentes, en su editorial de hoy de Perfil. Que alegría hubiera significado para los familiares escuchar en alguno de los actos que León Gieco cantara ¨Que el dolor no me sea indiferente¨.

Es posible que para todos ellos el dolor sea solo el propio, el de su grupo, el de aquellos que comparten la misma ideología. No lo creo, las credenciales que poseen ganadas en muchos años de lucha y trabajo por la democracia y los derechos humanos hablan por ellos.
Su indiferencia debe tener una razón valiosa, mayor que el dolor de las familias que perdieron seres queridos en Once.

Un cariño sin facturas.

De chico soñé con tener uno. De raza, que me siguiera a mi, que me hiciera caso, que me idolatrara.

De niños cuando tenemos mascotas solo las disfrutamos desde el juego, mientras las responsabilidades corren por cuenta de nuestros padres.

De adolescente me daba cuenta que las mascotas de la casa no respondían a mi. Que no estaba esa relación que imaginaba con un animal. Estaban ahi, nada más.

Ansel fue el perro que me enseño como es esa mágica relación que existe entre una persona y un perro. Esa magia nace cuando además del juego se le agrega la responsabilidad.

Cada noche al dormirme sabía que me podía encontrar con dos posibilidades al despertarme. Una era que Ansel me estuviera observando, vaya a saber uno desde cuando, sentado al lado de la mesita de luz, sin pestañear atento al movimiento mio al despertarme.
La otra era que, acostado en la cama con su rostro apoyado en mi pecho, estuviera despertándose como yo.

El sabía que ese momento era para él por dos razones. La primera era que saldría a la calle a dar su primer paseo del día y la otra era que sin duda alguna ocuparía mi lugar en la cama cuando yo me fuera.

Mis amigos no me creían cuando les decía que Ansel era el pata de lana. Y se los tuve que demostrar.

Un día cambié la rutina y en vez de sacarlo a pasear entré primero al baño a darme la ducha diaria. Al salir Ansel estaba acostado en la cama perfectamente acomodado con su cabeza en la almohada y una de sus manos sobre la espalda de Romina.

Saqué una foto para que mis incrédulos amigos vieran que el pata de lana existía.

Mi casa tenía olor a perro, pelos de perro y dos perros que eran amos y señores. El que venía a casa sabía indefectiblemente que no se encerraría a ninguno de ellos. Al que no le gustara esto se tendría que ir.

Un día en que celebramos un cumpleaños vinieron unos amigos con su hija que sufría de fobia a los perros.
Entró a la casa entre llantos y gritos mientras Ansel y Astor la olfateaban. No se separó de sus padres por unas cuantas horas. Pero estos animalitos no conocen el rencor ni la intolerancia. No la dejaron tranquila en toda la noche. Con una delicadeza infinita la rodearon todo el tiempo mostrándole que con ellos nada malo le podía pasar.

Ya de madrugada mi amigo y su hija estaban sentados en el piso acariciando a Astor y Ansel que se habian echado a su lado.

Un día al salir de la ducha en un momento de mucha soledad, de dolor y angustia supe que había cumplido ese sueño de tener a aquel perro que había anhelado de chico. Ambos habian abierto la puerta del baño y se quedaron allí para hacerme compañia.

Hoy me queda Astor y seguramente vendrán otros, pero Ansel me enseñó el valor de un cariño sin facturas.

 

 

El llanto de Almeyda

 

Ya se, ¿que puedo opinar yo? Yo, que nunca pateé una pelota de fútbol.

Pero sucumbi frente al televisor para ver los últimos minutos de River – Almirante Brown.

River ascendió y se ven escenas de gritos, festejos, llantos de alegría desbordada. A mi que el fútbol me importa poco o nada me emociona ver el rostro desarmado de Almeyda llorando sin límite.

En un país como el nuestro Almeyda se puso el equipo a su cargo en el peor momento, y eso no es poco. Fue víctima del amor y el odio (muchas veces al mismo tiempo) de ¨el hincha de futbol¨. De esta estirpe que lleva los colores en el alma.

En Argentina que por una discusión de fútbol (siempre ridículas) se rompen amistades. En Argentina que se amenaza y se asesina a gente en nombre de la camiseta y de negocios millonarios vestidos de pasión, Almeyda agarró un equipo destrozado animicamente y como pudo lo devolvió a primera.

De todo esto, Almeyda es lo único que rescato.

Los dirigentes que hunden economicamente a los clubes y son complices y encubridores de asesinatos en sus propias instituciones siguen ahi. La camiseta del festejo por el ascenso decia ¨La Resurrección¨ pero ¿se dieron cuenta que una tribuna de River estaba vacía?, ¿no?.

Los barrabravas, asesinos a sueldo, bancados por políticos, dirigentes y encubiertos por la policia, siguen entrando impunes a las tribunas para aleccionar a quienes los critican o para cobrarse la vida del ¨enemigo¨sea este del club contrario o del suyo propio.

Y están los hinchas, ese jugador número doce intocable que acepta las reglas impuestas del negocio llenando las canchas aunque estén manchadas de sangre. Que compra el merchandaising de sus amores, que pagaba el abono del fútbol con gusto a TyC y ahora ahorra unos pesitos gracias a que el fútbol ahora es un opio para todos y todas.

Pero nadie se mete con el hincha, porque es intocable y todos nos debemos a ellos. Porque aman la camiseta, siguen al equipo a todas partes y otras tantas frases hechas que escuchamos por ahi.

El fútbol es para el hincha, para nadie más. A el se deben jugadores, técnicos y dirigentes. Y cualquiera de estos que saque los pies del plato del hincha será aleccionado. Porque para mantener el circo andando tiene que estar el hincha.

Pero, el hincha es el culpable. Con este hincha cómplice que se rasga las vestiduras pero llena las canchas y prende la televisión nada cambiará.
Con este hincha que parece no importarle la cantidad de muertos que contamos, que va a la cancha con sus hijos para contagiarles una pasión que, muchas veces, atraviesa la frontera de la peor de las violencias, todo será igual.

Ya se, nunca pateé una pelota de fútbol. Que voy a hablar de fútbol yo.

Islas Malvinas: Otro 2 de Abril.

Malvinero, o traidor. Malvinero, o antipatria. Malvinero o imperialista británico.

¿Qué es ser malvinero? En estos treinta años que pasaron pareciera que ser Malvinero es reclamar la soberanía argentina sobre las Islas sin más, echar al pirata usurpador y de pura lástima aceptar a los isleños.

Pareciera ser Malvinero es demandar que el Reino Unido se siente a dialogar, sin sacrificar nada de nuestro lado.

Enarbolar otras posibilidades te señala como alguien que defiende los intereses británicos como lo hiciera notar Pacho O’Donnell sobre Vicente Palermo a raíz de la carta que varios intelectuales y periodistas argentinos firmaran en busca de un acercamiento alternativo a la solución del conflicto.

Es decir: pensamos de la manera impuesta o no merecemos llamarnos argentinos.

¿Porque tenemos que pensar que alguien que opine como Palermo es antiargentino? ¿No podrá ser su propuesta más viable teniendo en cuenta lo que ha pasado con la que hemos llevado adelante en los últimos treinta años?

Hoy para mi es un día de tristeza porque se sigue enarbolando el mismo discurso retrogado y acabado.

Se critica duramente al gobierno que nos llevó a la guerra pero seguimos llamando ¨gesta¨ a la invasión.

Malvinas no fue una gesta, y más allá de la valentía y bravura que tanto gusta remarcar de nuestros soldados, ellos fueron víctimas.

Los isleños

Mientras no aceptemos que los isleños son parte esencial de este diferendo dificilmente podamos dar algún paso.

Hoy parece que tenemos el apoyo de Latinoamerica y el mundo según nos cuentan desde despachos oficiales.

En las reuniones de los grupos continentales se siguen firmando papeles donde se apoya nuestro reclamo, pero ya han aclarado varios paises que negocios con el Reino Unido seguirán haciendo. Es lógico. Es natural. Es lo correcto.

En vez de negar a los isleños deberíamos aceptarlos como parte del problema Ofrecerles posibilidades que les faciliten la vida. Vinculos aéreos realmente baratos. Acceso a productos con facilidad y a bajo costo. Ofrecerlo, no imponerlo.

Y aceptar el no como respuesta e insistir en la mano tendida y no en el reclamo soberbio.

Aquel 2 de Abril los 2000 isleños ¨ocupas` fueron invadidos por 16000 soldados.

Imaginemos eso en nuestra casa o en nuestro pueblo. ¿Y esperamos que nos quieran? ¿Que acepten sin discusión nuestras propuestas?

Más allá de haber sido durante un gobierno de facto que persiguió a su propio pueblo, fue Argentina quien inició un conflicto armado en 1982. De ese conflicto salimos derrotados y eso, aunque no nos guste, cambió radicalmente las cosas.

Hoy queremos dialogar pero desde una postura de demanda y exigencia que dificilmente nos acepten.

Aún recuerdo muy bien mi primer día en Puerto Stanley, Puerto Argentino, Falklands Islands, Islas Malvinas. Era el atardecer de un sábado y las calles de la ciudad estaban desiertas.

Sentia una profunda ansiedad y hasta temor de la recepción que nos darían los isleños a ese pequeño grupo de argentinos.

Esos 10 días en Malvinas me marcaron a fuego y en las seis visitas siguientes confirmé que seguir negándoles entidad a los habitantes de las islas es el peor error que podemos cometer.

Islas Malvinas. Una propuesta interesante.

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Cuando escuché a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner anunciar que iba a encomendarle al Ministro de Relaciones Exteriores de nuestro país la reformulación del acuerdo que se firmó con Gran Bretaña en 1998, el cual disponía que los vuelos de la empresa Lan que van a las Islas Malvinas debían tocar suelo argentino, temblé.

Por suerte la Presidenta tomó una decisión que si es bien llevada adelante podría resultar un avance interesante en el contacto entre Argentina y las islas.
Cristina Kirchner ofrece tres vuelos semanales prestados por la Línea Aérea de Bandera Nacional.

El Gobernador isleño aunque parece rechazar de plano un posible acuerdo en torno a la posibilidad de que Aerolíneas Argentinas toque suelo de las Islas Malvinas, no se anima a decir un no rotundo hasta que los propios isleños lo hagan.

La aerolínea chilena presta un servicio a costos internacionales que tiene como escala a la ciudad de Río Gallegos dos veces por mes. Uno de ida y el otro de vuelta.

¿Cómo podría ofrecerse algo que interese a los isleños y reditúe en un beneficio político para nuestro país?

Una posibilidad sería subsidiando fuertemente los pasajes de los isleños. Podrían ofrecerse pasajes realmente económicos.
Podría interesar, además, un vuelo que dure muchísimo menos que el que ofrece Lan y le permita a los isleños obtener conexiones con Europa o Estados Unidos en menor tiempo.

El vuelo de Lan que llega a las islas a eso de las 15 sale a primera hora de la mañana de Santiago de Chile.
Para que un vuelo desde Buenos Aires llegue a la misma hora a las islas podría salir tranquilamente al mediodía.
Implicaría un ahorro interesante de dinero y tiempo para los isleños sin hablar de que abriría un puente interesante para la entrada de mercaderías argentinas al archipiélago.

También se puede contar con la colaboración de Chile. En su momento la actuación del país transandino en la suspensión de vuelos hacia las Islas fue crucial para lograr el acuerdo de 1999.

¿Podría Lan Chile suspender los vuelos a las Islas? El problema se suscitaría con las empresas chilenas que tienen negocios con las Islas y usan ese vuelo para acercar sus productos.

Aún así podría llegarse a un acuerdo que deje satisfecho tanto a los productores chilenos como a Argentina.

Por supuesto que no será fácil que los isleños acepten un acuerdo de estas características por el recelo propio que tienen hacia la Argentina.

Más allá de los sentimientos de uno y otro lado la idea es interesante e inteligente. No solo no te aislamos, sino que te ofrecemos un puente con el continente más frecuente, barato y rápido.

Es esencial acompañar esto con un cambio de actitud en las formas en que nos dirigimos a los isleños, parte innegable de este problema.

Cuando te toca de cerca

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Con Paolo hablamos de música, discos, bandas, nos contamos los recitales a los que fuimos y desde que empecé a estudiar música es una de esas personas a las que consulto permanentemente sobre acordes, sonidos, instrumentos.

Los que trabajamos en televisión, en noticias, estamos acostumbrados a ver cosas terribles que le suceden a otros casi sin inmutarnos.
Vemos pasar accidentes, atentados, asesinatos y volvemos como si nada a nuestra casa para seguir nuestra vida.

Esta vez, a muchos de los que trabajamos en noticias en televisión nos ha tocado de cerca. Tres días sufriendo lo que sufrió una familia buscando a su hijo. El hijo de Paolo.

Y fue ahí, cuando lo sentí yo, cuando imaginé por lo que debía estar pasando Paolo, que comencé a pensar que sentirían tantas otras familias en situaciones similares al verse expuestas a los medios, a sus incansables cámaras y micrófonos y al análisis sin sentido de periodista salidos vaya a saber uno de donde.

Noticieros eternos repitiendo su foto hasta el hartazgo, mostrando el lugar donde murió, el macabro recorrido del cuerpo rodeado de policías tapando con carteles los que las cámaras se empecinan en tomar.

La batalla irrespetuosa entre medios oficialistas y los opositores sacando provecho de una muerte. Son mierda. Somos mierda.

Parece ser el precio que se debe pagar por la “ayuda” que prestan los medios por hacer públicas ciertas causas, búsquedas o temas de interés general.

Es frecuente escuchar entre los periodistas la frase “cuando nos necesitaste estuvimos y ahora no nos podes ni ver” como si el servicio que prestan los medios y los periodistas fuera a contraprestación de saciar su sed de morbo.

Paolo es “del palo” y por eso no se han visto imágenes del velatorio o del entierro de su hijo. Pero aquellos que no tienen esa “suerte” sufren la persecución de los medios hasta el mismo momento en que baja el cajón y desaparece en la tierra.

Y no nos equivoquemos, los primeros que nos olvidamos de estos casos somos los periodistas que apuntamos nuestras luces hacia otros temas que llamarán más la atención de nuestros espectadores, mientras cada una de esas familias sigue con su dolor a cuestas.

Fuerza Paolo.

Enlace al Comunicado distribuido por la familia de Lucas Menghini

Malvinas: Una visión alternativa

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Apareció en los medios un documento firmado por una serie de intelectuales argentinos sobre la problemática de Malvinas.

Por supuesto fueron debidamente insultados por gran parte del arco político.

Sin duda es una visión valiente que pone de manifiesto lo que piensan muchos aquí, los isleños existen y se les debe dar voz en esta disputa.

Este es el documento al que humildemente adhiero.

MALVINAS: UNA VISION ALTERNATIVA

A tres décadas de la trágica aventura militar de 1982 carecemos aún de una crítica pública del apoyo social que acompañó a la guerra de Malvinas y movilizó a casi todos los sectores de la sociedad argentina. Entre los motivos de aquel respaldo no fue menor la adhesión a la causa-Malvinas, que proclama que las islas son un “territorio irredento”, hace de su “recuperación” una cuestión de identidad y la coloca al tope de nuestras prioridades nacionales y de la agenda internacional del país.

Un análisis mínimamente objetivo demuestra la brecha que existe entre la enormidad de estos actos y la importancia real de la cuestión-Malvinas, así como su escasa relación con los grandes problemas políticos, sociales y económicos que nos aquejan. Sin embargo, un clima de agitación nacionalista impulsado otra vez por ambos gobiernos parece afectar a gran parte de nuestros dirigentes, oficialistas y de la oposición, quienes se exhiben orgullosos de lo que califican de “política de Estado”. Creemos que es hora de examinar a fondo esa política a partir de una convicción: la opinión pública argentina está madura para una estrategia que concilie los intereses nacionales legítimos con el principio de autodeterminación sobre el que ha sido fundado este país.

Una revisión crítica de la guerra de Malvinas debe incluir tanto el examen del vínculo entre nuestra sociedad y sus víctimas directas, los conscriptos combatientes, como la admisión de lo injustificable del uso de la fuerza en 1982 y la comprensión de que esa decisión y la derrota que la siguió tienen inevitables consecuencias de largo plazo. Es necesario poner fin hoy a la contradictoria exigencia del gobierno argentino de abrir una negociación bilateral que incluya el tema de la soberanía al mismo tiempo que se anuncia que la soberanía argentina es innegociable, y ofrecer instancias de diálogo real con los británicos y –en especial– con los malvinenses, con agenda abierta y ámbito regional. En honor a los tratados de derechos humanos incorporados a la Constitución de nuestro país en 1994, los habitantes de Malvinas deben ser reconocidos como sujeto de derecho. Respetar su modo de vida, como expresa su primera cláusula transitoria, implica abdicar de la intención de imponerles una soberanía, una ciudadanía y un gobierno que no desean. La afirmación obsesiva del principio “Las Malvinas son argentinas” y la ignorancia o desprecio del avasallamiento que éste supone debilitan el reclamo justo y pacífico de retirada del Reino Unido y su base militar, y hacen imposible avanzar hacia una gestión de los recursos naturales negociada entre argentinos e isleños.

La República Argentina ha sido fundada sobre el principio de autodeterminación de los pueblos y para todos los hombres del mundo. Como país cuyos antecedentes incluyen la conquista española, nuestra propia construcción como nación es tan imposible de desligar de episodios de ocupación colonial como la de Malvinas. La Historia, por otra parte, no es reversible, y el intento de devolver las fronteras nacionales a una situación existente hace casi dos siglos –es decir: anterior a nuestra unidad nacional y cuando la Patagonia no estaba aún bajo dominio argentino– abre una caja de Pandora que no conduce a la paz.

Como miembros de una sociedad plural y diversa que tiene en la inmigración su fuente principal de integración poblacional, no consideramos tener derechos preferenciales que nos permitan avasallar los de quienes viven y trabajan en Malvinas desde hace varias generaciones, mucho antes de que llegaran al país algunos de nuestros ancestros. La sangre de los caídos en Malvinas exige, sobre todo, que no se incurra nuevamente en el patrioterismo que los llevó a la muerte ni se la use como elemento de sacralización de posiciones que en todo sistema democrático son opinables.

Necesitamos abandonar la agitación de la causa-Malvinas y elaborar una visión alternativa que supere el conflicto y aporte a su resolución pacífica. Los principales problemas nacionales y nuestras peores tragedias no han sido causados por la pérdida de territorios ni por la escasez de recursos naturales, sino por nuestra falta de respeto a la vida, los derechos humanos, las instituciones democráticas y los valores fundacionales de la República Argentina, como la libertad, la igualdad y la autodeterminación. Ojalá que el 2 de abril y el año 2012 no den lugar a la habitual escalada de declamaciones parioteras sino que sirvan para que los argentinos –gobernantes, dirigentes y ciudadanos– reflexionemos juntos y sin prejuicios sobre la relación entre nuestros propios errores y los fracasos de nuestro país.

* Firman Emilio de Ipola, Pepe Eliaschev, Rafael Filippelli, Roberto Gargarella, Fernando Iglesias, Santiago Kovadloff, Jorge Lanata, Gustavo Noriega, Marcos Novaro, José Miguel Onaindia, Vicente Palermo, Eduardo Antin (Quintín), Luis Alberto Romero, Hilda Sábato, Daniel Sabsay, Beatriz Sarlo, Juan José Sebreli.

Malvinas: Fuegos de artificio

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Llevo una semana aislado del mundo. Recluído entre lagos y montañas del sur argentino. Luego de unos cuantos días prendo la computadora y las tapas de los diarios no hacen otra cosa que hablar de Malvinas.

El Gobierno Argentino ha creado una crisis donde no existía ninguna, ha alborotado las relaciones entre dos países sin razón alguna y hasta llega a denunciar un posible ataque nuclear ¨pirata¨ a todo Latinoamérica.

Ninguna tapa en los diarios ingleses, ningún informe que abriera algún noticiero de la televisión británica se ha hecho eco de está crisis diplomática.

Solo en la Argentina nos emborrachamos con sueños de recuperación de soberanía mediante palabrerías y discursos de trinchera.

Mientras tanto nos ganamos el odio y el resentimiento de los habitantes del archipiélago que siguen pensando que los argentinos cometeremos algún día una nueva brabuconada militar.

Entrevistas a habitantes de las Islas y sus autoridades muestran con elocuencia la ridiculez que ha provocado todo este barullo.

Si esto es atender el interés de la población isleña es evidente que vamos por el mal camino.

A 30 años nada cambia

La Nación publicó ayer una nota en donde se le pide a varios integrantes del arco político argentino que nos cuenten que harían si las Islas Malvinas fueran argentinas.

Nadie, excepto la Cancillería Argentina, se guardó nada para reflexionar. todos dieron sus ideas, mostraron sus posturas y, lo que es peor, su desconocimiento de nuestra realidad y de la idiosincracia isleña.

Muchos deben pensar en Hong Kong y su devolución a China en 1997. Otros pensarán en isleños interesados solo en el dinero que produce el comercio, la pesca y el petróleo.

Hoy Página 12 le da lugar a Horacio González, el Director de la Biblioteca Nacional, para dar su opinión acerca del tema. En unos cuantos párrafos nos muestra todo su bagaje intelectual en un mar de nombres y sucesos que, me pregunto yo, cuantos lectores lo habrán entendido. Aún así imagino a muchos de ellos ingresando a Wikipedia o abriendo una vieja enciclopedia para averiguar de que se trataba todo eso. Si una sola persona hizo eso, González logró acercar a alguien al mundo del conocimiento, y no es poco.

No está errado el intelectual en sus aseveraciones, sin duda es un gran observador de la historia y los sucesos que la componen.

Pero lo cierto es que mirar un futuro tan lejano como es imaginar las Malvinas bajo soberanía Argentina o analizar un pasado tan remoto sin pensar que hoy hemos cambiado, que no somos los mismos y que las nuevas generaciones ven Malvinas con otros ojos, y con otros intereses, es solamente una actitud necia.

González continúa la línea argentina de negarle participación a los isleños: ¨Recibir a los actuales habitantes de Malvinas será propio de un país que a su vez cambie al recibirlos¨
Seguimos poniendo a nuestro país en el lugar de quien parece que está haciendo un favor, de quien le permitirá a estos pobres parias del mundo residir en su tierra.

Pinta una Argentina hecha casi solamente de virtudes y sentimientos nobles, como los que tienen todas las naciones.
Pero se olvida de las malas. Errores y defectos que aunque no los haya cometido el o no sean característica de los de su ¨palo¨, son tan argentinas como las características positivas. Y eso tambien lo tienen todas las Naciones.
No somos más o menos que nadie de este mundo. Maradona solo existió en el fútbol.

Todos proponen una Argentina abierta a todos, a los isleños en este caso, una vez que las islas tengan la bandera argentina flameando en ellas.
Mientras, se envian mensajes, discursos y actitudes de soberbia, negación e indiferencia hacia la población del archipiélago. Entonces….. ¿Cómo pedimos que nos crean?

¿O no podemos entender que la llave que abre la puerta de las islas la tienen sus habitantes?

¿Nadie se puso a pensar que ha pasado durante los casi 180 años de historia que han transcurrido desde que las primeras familias isleñas llegaron a las Malvinas? ? ¿qué les ha pasado? ¿Es lo mismo vivir en unas islas aisladas del mundo que en una ciudad como Londres o Buenos Aires?

Seguro que sus sentimientos hacia esa tierra es más fuerte de lo que pensamos. Posiblemente su patriotismo sea más fuerte que los de la mayoría de nosotros.

¿Creen que los isleños no tienen un sentimiento de pertenencia con el lugar y más aún con la bandera que los cobija? ¿Creen que para ellos es lo mismo la Unión Jack que la Celeste y Blanca? ¿Creen que solo se arregla interpretando sus intereses?

Los que hoy habitan las islas disfrutan de un standard de vida no solo producto de que la guerra cambio su esquema de vida y de seguridad. También se debe a que durante más de 150 años antes de 1982 sus antepasados hicieron de ese lugar su hogar, criaron ganado, levantaron una industria y soportaron las inclemencias de un clima intolerante.

Y, en aquel 1982, subitamente vieron como su hogar de 2000 habitantes se vió invadido por más de 16000 seres humanos armados. Una diferencia de 8 a 1.

¿Olvidariamos facilmente si nos ocurriera eso?. Seguro que no! Entonces, ¿Porqué pedírselo a ellos?

¿No podemos ser abiertos con ellos antes de ver la bandera argentina flameando allí? ¿Porque no permitimos el ingreso de su bandera en nuestros puertos? ¿Porque no facilitamos el comercio con ellos? ¿Porque no trabajamos para ser una mejor opción  en el comercio y los negocios que Chile? ¿Porque no buscamos lazos culturales, deportivos, artísticos?
Los pocos lazos que se logran son llevados a cabo por voluntades privadas e individuales, pero poco más.

Al pensar en Malvinas se me viene a la mente una frase que nada tiene que ver con esta realidad, pero no puedo sacármela de la cabeza ¨La tierra para el que la trabaja¨.

Vuelta al pago

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Me inhabilitaron la cuenta de Facebook. Al principio no me importó pero al tiempo me di cuenta que era un canal de expresión que usaba y que me servía, no se exactamente para que, pero asi lo siento.

A Twitter lo uso pero no me convencé y Google+ es realmente como un desierto. Recordé entonces que en una época tenía un blog, al que había dejado porque aunque escribía casi a diario, no tenía el feedback que lograba en FCB.

Lo cierto es que como el hijo prodigo vuelvo al blog porque necesito escribir algo.

El último post de este blog fue en el 2008. ¿Qué pasó conmigo, aunque a nadie le interese saberlo, desde el 2008 hasta aquí?

Puffff, por donde puedo empezar????

Viaje a Malvinas por séptima vez, volví y tuve una crisis matrimonial fuerte, refaccioné mi casa, encontré un lugar en el mundo en la Patagonia, acompañe a mi esposa en su lucha contra el cáncer, nos mudanos lejos de la ciudad a una casa con mucho verde y paz y a los pocos meses nos separamos, me dejaron para ser sincero. Dejé por completo mi actividad fotografica y me di cuenta que quería estudiar música.

Estudio música, estoy en pareja nuevamente y conozco de a poco los avatares de compartir techo con un niño de 8 años y su madre.

No saldré indemne de todo esto, pero sino la vida sería aburrida.

Televisión: Mayoría de hipócritas

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El Martes por la mañana a Mario Pergolini se le ocurrió criticar duramente a Marcelo Tinelli en su programa de radio “¿Cuál es?“.

Al día siguiente los cuervos de la televisión vespertina y las asociaciones de defensa de la gente con capacidades diferentes salieron a poner el grito en el cielo ante tamaña ofensa. Hasta el Inadi estudia una denuncia hacia el conductor por discriminación.

La televisión es un negocio, no hay duda, no hay remedio. Y para eso cualquier cosa vale, aunque lo disfracemos de lecciones de vida y alimento para el espíritu.

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Asma: Levantarse es un desafío

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Cuando llega esta época del año me afectan sin falta fuertes ataques alérgicos y asmáticos. El asma tiene mucho que ver con mi familia, desde que soy un niño me ha acompañado el sonido de nebulizadores y los aerosoles que usaba mi hermano.

Marcos lo ha pasado realmente mal y siempre recuerdo los días que estaba internado junto a mi madre en el hospital por los ataques extremos de asma.
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Islas Malvinas: Homenajeando al Crucero General Belgrano

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En 1998 viaje por primer vez a las Islas Malvinas. Meses después tuve la suerte de visitar un lugar que sentenció el destino de guerra que tendrían aquellos días.

A bordo del Rompehielos Almirante Irizar llegamos hasta el lugar en donde fue hundido el Crucero General Belgrano, allí murieron la mayor parte de los caídos durante el conflicto. El objetivo era realizar un acto homenaje.

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Islas Malvinas: La Casa de Top Malo

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Del 2 de Abril al 14 de Junio es la fecha durante la cual en 1982 se desarrolló la Guerra por las Islas Malvinas.

Es por eso que me pareció interesante publicar entre estas fechas algunas historias de la guerra que he conocido de boca de sus protagonistas o que he ido levantando de medios y libros durante estos 10 años en los que vengo leyendo sobre el tema.

Comienzo hoy con la historia del combate de Top Malo House (Casa de Top Malo). Enfrentamiento entre grupos de comandos argentinos y británicos.

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