
Cuando llega esta época del año me afectan sin falta fuertes ataques alérgicos y asmáticos. El asma tiene mucho que ver con mi familia, desde que soy un niño me ha acompañado el sonido de nebulizadores y los aerosoles que usaba mi hermano.
Marcos lo ha pasado realmente mal y siempre recuerdo los días que estaba internado junto a mi madre en el hospital por los ataques extremos de asma.
Mi hermano y yo dormiamos en camas marineras. Yo arriba, el abajo. En algún momento de la noche podía escuchar el sonido de su respiración con el tipico ¨gato¨ que acompaña al asmático.
Cuando pasaba esto llegaba mi madre y preparaba una nebulización que en esa época se realizaba con una pipeta de vidrio unida a un motor que hacia un ruido bastante grande.
Lo gracioso es que me había acostumbrado tanto al sonido del aparato que me dormia con solo escucharlo y cuando lo apagaban me despertaba al instante.
Lo cierto es que esta afección hace muy dificil el normal desenvolvimiento en la vida cotidiana. Cualquier actividad se transforma en un esfuerzo físico muy grande.
Además, mientras estás sufriendo un ataque es imposible descansar o dormir porque uno se siente mucho peor en posición horizontal y necesita quedarse sentado o parado para sentirse un poco mejor.
Cada día es mayor el número de gente y niños que sufre este problema. La mayoría de los hijos de amigos han sufrido en algún momento episodios de bronco espasmos y en algunos de los casos han tenido que recibir tratamientos permanentes porque no son sucesos aislados.
Solicitar un turno en algún centro especializado o Fundaciónes como son Fundaler significa esperas de un mes aproximadamente.
El clima es esencial en esta enfermedad. Mientras mi hermano vivó en Buenos Aires sufrió de asma a diario. Hoy que vive en España la situación es radicalmente distinta y pareciera ser una cosa del pasado. Cuando visita Buenos Aires vuelve a sentir los efectos del asma a los quince días de estar aqui.
Cuando tenemos muy bajas temperaturas en Buenos Aires suelo tener sucesos asmáticos por lo menos durante 15 días. En cambio cuando viajo a la Patagonia aún con temperaturas mucho menores nunca he sufrido ningún ataque.
Sin duda hay algo en el aire por lo que debo apurarme y mudarme a la Patagonia lo antes posible, además de mejor aire tendré mejores paisajes.





