El Martes por la mañana a Mario Pergolini se le ocurrió criticar duramente a Marcelo Tinelli en su programa de radio “¿Cuál es?“.
Al día siguiente los cuervos de la televisión vespertina y las asociaciones de defensa de la gente con capacidades diferentes salieron a poner el grito en el cielo ante tamaña ofensa. Hasta el Inadi estudia una denuncia hacia el conductor por discriminación.
La televisión es un negocio, no hay duda, no hay remedio. Y para eso cualquier cosa vale, aunque lo disfracemos de lecciones de vida y alimento para el espíritu.
Serafin empieza su baile luego de haber charlado con Marcelo, se mueve con pasos torpes, sin duda ágiles para un no vidente, pero torpes para quien esta participando de un concurso de baile en donde todos deberían empezar en pie de igualdad. Y este muchacho no lo está.
Apelando a todas las herramientas que posee la televisión se logra el efecto buscado: provocar sentimientos de ternura y emoción en un público que mayoritariamente se sienta alrededor de la mesa familiar para “deleitarse” con el glamour y la destreza de los participantes. Hipnosis.
Serafin no podría ni siquiera participar en un concurso de baile en donde todos los demás concursantes ven perfectamente y tienen aunque sea una mínima experiencia en la danza.
Pero Serafin ya tiene experiencia (no crea que estas payasadas se ven solamente en Argentina). Fue finalista del programa español “Mira quien baila”.
Y además este muchacho es todo un artista, y lo digo seriamente. No necesitó ni de Mario ni de Marcelo para lograr las cosas que ha logrado, sin duda que es alguien que demuestra que estar vivo es mucho más que tener todos nuestros sentidos intactos.
Pero a veces nos falta la madurez para aceptar que hay ciertas cosas que no podemos hacer, por respeto a nosotros mismos. Este es un caso.
Nadie le puede negar la posibilidad de participar de este tipo de eventos. Pero con su experiencia musical ¿No podría haber participado de “Cantando por un sueño”? Para cantar no necesita sus ojos, partimos entonces en pie de igualdad con el resto. O posiblemente el tenga ventaja.
Pero no es eso lo que quiere Marcelo. El quiere que usted se emocione o que se ria o que sienta pena, pero que no se despegue de la pantalla. El estará informado al instante de lo que cada espectador haga. Estará informado minuto a minuto.
La televisión de aire argentina cae en picada en todos sus frentes. Los noticieros desinforman, las ficciones están saturadas de ideas todas iguales, con personajes sobreactuados y grotescos, novelas además de culebrones lacrimógenos y la tarde es una bolsa de malintencionados y mercenarios que se autodenominan “periodistas”.
Pero la culpa es nuestra, no hay duda. De muchos de quienes la hacen, porque no les interesa cambiarla, y de la gran mayoría del público que no se esfuerza en intentar consumir otra cosa.
Pero luego de todo esto, me olvide de Pergolini. Uno de los pocos que produce cosas que superan la media de la televisión argentina es denunciado por discriminador por decir “mogólico”.
Los medios de comunicación son un mal necesario, pero sería bueno que no fueran una bolsa de hipócritas.






Abril 22, 2008 a las 10:18 am |
Estoy deacuerdo con esta nota, me parece que es “muy loco” lo que está pasando con EL programa de Tinelli, cero ideas, cero imaginación, cero cultura, cero grado, quizás sea por eso que la productora se llama ideas del sur ¿no?. Igualmente me pareció irónico que los programas increpen a Pergollini por lo que dijo sobre Tinelli y no sobre la apología a la droga que hizo en el programa pasado, bromeando sobre los incendios y el humo. Debería pensar que el también es una figura “modelo” para adolescentes que lo siguen.
Bueno, esperemos que cambie por nuestro bien nuestra televisión… saludos.